
(Una onda tira al suelo a todos menos a Lanze)
Lanze: ¿qué demonios es eso?
Einsam: No lo sé, pero sea lo que sea ahora estamos muy heridos para luchar.
Gewalt: Soy Gewalt, el dios de las tinieblas, yo soy lo que vosotros llamáis la inercia del mundo, mi presencia lo oscurece todo, pero ahora es vuestra presencia la que se me hace tremendamente molesta.
Lanze: Yo tampoco creo que pueda luchar, apenas tengo fuerzas para crear la espada.
Einsam: Creo que es el momento, se que me arrepentiré, lo haría yo mismo, pero no puedo… ¡Lanze!

Einsam: ¡Vosotros tres! Debéis transferir vuestros poderes a mi espada, cread vuestras armas empuñando la mía.
Treu: … Si.
Feind: ¡Claro!
(Los tres otorgaron los poderes a la espada)
Einsam: ¡Lanze! Alza la espada y di “Weidergeburt”.
Lanze: ¡Weidergebut!

???: Quién se atreve a despertarme, desde que el rey Krone lo hiciese, nadie me había molestado. No se quien eres, pero si llevas esa espada en la mano debes ser un gran guerrero.

Drache: Mi nombre es Drache, soy el dios de la luz. Veo que Gewalt está aquí, me has llamado por una buena causa, pero me temo que yo no puedo hacer nada contra él. En esta batalla poco puedo hacer, solo ser tu montura.

Gewalt: Maldito estúpido. Terminaré aquí contigo, con esa maldita espada y con esos críos. Este mundo es mío y ya me has molestado suficiente.
Drache: ¡Es el momento! Recuerda que él está hecho de oscuridad, solo la luz le puede vencer.

En ese momento, por la cabeza de Lanze pasó la imagen de su pueblo en llamas, y lo último que pudo oírse fue un juramento.
Lanze: ¡Nadie más sufrirá por culpa de la oscuridad! ¡Lo juro!
Tras una cegadora luz Gewalt y Drache desaparecieron… y Lanze con ellos.